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Cuando hablamos de conductas autodestructivas casi siempre pensamos en suicidio, sin embargo, hay otro tipo de conductas más sutiles que también son autodestructivas; algunas de ellas, inclusive, están socialmente aceptadas como es el caso de fumar, pues se saben las consecuencias nocivas que tiene para la salud y, aún así, se sigue manteniendo dicha conducta.
La finalidad de la conducta autodestructiva es el daño a la integridad física, con el objetivo de aliviar el dolor emocional, lo que trae como consecuencia cierto placer, esto es, se obtiene un “alivio” de la tensión, a nivel físico, como una forma de evadir el verdadero conflicto que es emocional.
Todas las conductas son motivadas de manera inconsciente; por lo que tenemos que analizar cada caso en particular para descubrir su significado. Sin embargo, en la mayoría de los casos, las conductas autodestructivas cuentan con un detonante, como puede ser una depresión; es decir, cuando hay sentimientos de desesperanza, de baja autoestima, tristeza, llanto, retraimiento, aislamiento, provocando una pérdida de interés en los estudios o trabajo, aburrimiento y dificultad para concentrarse. Asimismo, existen sentimientos de menosprecio, autoculpa y ansiedad en las personas, mismos que se reflejan en trastornos en el sueño y en el apetito, y pérdida de interés en actividades que antes generaban cierto placer, como los pasatiempos, así como un deterioro en el autocuidado.
Una conducta autodestructiva puede ir ligada también a la intención de agredir al otro, casi siempre a los padres o a la pareja; sin embargo, es importante señalar que cuando esto ocurre el principal daño que se produce es a uno mismo, pues estas personas vuelcan la agresión contra sí mismos, por el sentimiento de culpa que genera, dando como resultado una depresión que puede llegar a la autodestrucción y al suicidio, en caso extremo. Por ejemplo, una persona se puede lastimar como una forma de protesta contra algo que percibe injusto; en el caso de la anorexia, el no comer es, de manera inconsciente, una forma de dañar a la madre internalizada, vivida como agresiva pues no le da individuación, no la deja crecer, aunado con la falta de aceptación de la propia feminidad. En las relaciones de pareja, el sentirse no merecedor de alguien mejor, puede estar basado en una identificación con la madre que sufrió con el papá. En casos graves, las autolesiones pueden servir para saber o conocer los propios límites corporales, por eso estas personas se llegan a cortar o pegarse a sí mismas. |