|


Estamos comenzando un año nuevo y seguramente la mayoría de nosotros el 31 de diciembre a las 12 de la noche nos planteamos varios propósitos para este 2010, entre ellos, salud, dinero y amor, pero ¡ojalá! no se, hayan quedado en simples deseos sino en verdaderos propósitos para nuestras vidas. Hacer esta aclaración es muy importante, ya que desear no requiere de ningún esfuerzo pero un propósito sí incluye un cómo, cuándo, dónde y por qué; así que, si nos quedamos en la etapa del deseo, todavía estamos a tiempo de convertir nuestros deseos en propósitos.
Tal vez muchos de ustedes pensarán qué tienen que ver nuestros propósitos con el equilibrio mental y, la verdad es que todo; ya que básicamente lo que todos buscamos es ese estado en el que nos podamos sentir mejor y conseguir nuestras metas, tal vez lo que muchos llaman felicidad, pero hay que tomar en cuenta que ésta es pasajera y lo que todos deberíamos buscar es algo estable y, justamente, eso es el equilibrio mental, por lo que veamos qué es eso tan anhelado y, a la vez tan abstracto.
Una persona que ha logrado tener un equilibrio mental armoniza sus impulsos, pensamientos y emociones porque es capaz de aprender nuevos comportamientos y, de esta manera, consigue asumir los desafíos que la vida le va planteando y logra tomar decisiones asertivas en su vida. Todo esto se da gracias a que las personas trabajan para llegar a ciclos positivos en los cuales logran rodearse de relaciones interpersonales nutricias y positivas, lo que genera que se sientan mejor, facilitando así el poder alcanzar sus metas.
Esto no quiere decir que las personas que han logrado un equilibrio en sus vidas son seres únicos que viven en una burbuja y nunca se enojan ni se frustran o que consiguen cualquier meta en su vida; no, esto no es así. Por supuesto que se enojan o se deprimen, pero la diferencia radica en qué hacen y cómo manejan sus emociones, ya que gran parte del logro de un equilibrio mental es reconocer y darle la importancia que merece a cada una de nuestras emociones y plantear las metas de acuerdo no sólo a nuestros deseos, sino, también, a nuestras capacidades y limitaciones.
En este sentido, el equilibrio está al alcance de todos nosotros y no sólo de unos cuantos elegidos; pero..., ¿cómo se puede lograr este equilibrio?
Uno de los aspectos más importantes para lograrlo es el auto- conocimiento, ya que preguntas como -quién soy, cómo soy, y porqué soy así- son interrogantes a las que les restamos valor y si no tenemos respuestas a estas inquietantes preguntas viviremos desorientados, sin entender nuestra propia existencia. Para poder encontrar estas respuestas podemos hacer uso de la introspección y el análisis, así como realizar una evaluación objetiva de nuestra historia, capacidades y limitaciones. Para realizarlo de manera asertiva, podemos recurrir a los profesionales de la salud y solicitar servicios de psicoanálisis o psicoterapia, ya que el auto- conocimiento que nos brindan este tipo de terapias nos permiten conocer las herramientas que poseemos y cómo utilizarlas de manera efectiva.
|